HÉCTOR CATÁ ÁLVAREZ (Cuba, 1947- 2024).
“Atardecer en la Habana”, 1995.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 92 x 73 cm; 106 x 87 cm (marco).
Héctor Catá Álvarez fue uno de los pintores cubanos más representativos de la figuración contemporánea, reconocido por una obra profundamente vinculada a la identidad cultural de la isla como se aprecia en esta pintura. Formado en la prestigiosa Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro, donde se graduó en 1972, desarrolló desde sus inicios un lenguaje pictórico de marcada personalidad, caracterizado por una intensa riqueza cromática, un dibujo sólido y una interpretación poética de la realidad cubana. Su pintura, influida por el barroco criollo y el expresionismo figurativo, recrea paisajes, escenas costumbristas y personajes populares que evocan la memoria, las tradiciones y la vida cotidiana de Cuba.
Además de su labor como pintor, desempeñó una importante actividad docente y de gestión cultural. Fue profesor en la propia Escuela San Alejandro y en el taller de cerámica y galería Amelia Peláez, además de ejercer como director artístico del Parque Lenin de La Habana y dirigir el grupo Versión Paisaje, dedicado al estudio y la práctica de la pintura de paisaje en Cuba. Su prestigio le llevó a ser seleccionado como artista exclusivo de ARTEX S.A., entidad encargada de la promoción internacional del arte cubano.
A lo largo de su extensa trayectoria participó en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Cuba, Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, consolidando una presencia internacional que situó su obra en importantes colecciones públicas y privadas. En 1975 obtuvo el Primer Premio de Pintura en el Salón Provincial de la Juventud y, paralelamente a su producción pictórica, realizó carteles e imágenes conmemorativas para acontecimientos culturales de relevancia nacional. Su pintura, siempre fiel a la esencia de su país, convirtió el paisaje, la arquitectura colonial y las costumbres populares en símbolos de una Cuba evocada desde la sensibilidad y la memoria. Considerado uno de los grandes intérpretes de la tradición pictórica cubana, Héctor Catá dejó un legado artístico que continúa ocupando un lugar destacado dentro del panorama del arte latinoamericano contemporáneo.
.jpg)