Escuela francesa, finales del siglo XIX.
"La doma".
Bronce.
Medidas: 27 x 47 x 13 cm.
En esta escultura, el autor ha tratado de plasmar la elegante y salvaje belleza del caballo en cabriolé, sin recurrir a composiciones complicadas, sino retratando al animal con sobriedad y viveza. No se trata de una descripción pormenorizada de la anatomía del caballo, sino una visión que conjuga sintetismo y naturalismo con el fin de reflejar la esencia del animal. Este carácter atemporal de la representación queda reforzado por la cuidada pátina del bronce, oscura y muy trabajada, buscando la textura y la apariencia de una estatua antigua, arcaica y eterna, universal.
Esta escultura se enmarca dentro de un género muy desarrollado durante el siglo XIX, protagonizado por caballos en entornos costumbristas, descritos con un especial detallismo, que son en realidad retratos de animales reales. Por ello, este tipo de obras presenta habitualmente, como aquí vemos, una composición clara, sencilla y clásica.
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