GUSTAAF IMBERECHTS (1913-¿).
“Retrato de joven”, 1937.
Óleo sobre tabla.
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 54 x 46 cm; 64 x 57 cm (marco).
Este retrato infantil trasciende las convenciones de la pintura tradicional para alinearse con la ruptura estética de las vanguardias europeas del siglo XX. La composición se articula mediante un diálogo preciso entre la contundencia de la figura y un fondo paisajístico cargada de simbolismo, situándose en la órbita del arte de entreguerras. El artista logra una síntesis magistral donde el realismo minucioso convive con una inquietante extrañeza. El niño no mira de frente; observa con una mezcla de sospecha, melancolía y madurez precoz. Sus ojos de color ámbar son el punto focal de la obra y le otorgan una cualidad casi magnética.
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