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SUBASTAS DE “San Jerónimo” ANTONIO DEL CASTILLO SAAVEDRA Y TALLER

22/04/2018
18:10:42 CEST




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Lote: 35169992
Valor estimado: 6000-8000 €


Entre el importe de su oferta siempre con números.
Recuerde que a la misma se le ha de aplicar un incremento del 18% como comisión y el IVA correspondiente aplicado sobre esta comisión.


DESCRIPCION

ANTONIO DEL CASTILLO SAAVEDRA Y TALLER (Córdoba, 1616 – 1668).
“San Jerónimo”
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 84,5 x 62,5 cm; 102 x 79,5 cm (marco).
Pintado hacia 1635
Esta obra es un "ricordo" o reducción del San Jerónimo de Antonio del Castillo que se conserva en el Museo del Prado.
Obra que representa a San Jerónimo el cual identificamos por el libro, el León y el gorro de cardenal que se encuentra en la zona superior izquierda del lienzo. La obra reproduce fielmente el cuadro del artista Antonio del Castillo Saavedra que hoy en día se encuentra en el Museo del Prado de Madrid. Por lo que se puede interpretar como un “ricordo” o reducción realizada en el propio taller del pintor, para poder acudir a la composición y a la imagen completa, una vez vendido el cuadro original.
Pintor considerado padre de la escuela cordobesa, Antonio del Castillo fue también policromador y diseñador de proyectos arquitectónicos, decorativos y de orfebrería. Fue hijo de Agustín del Castillo, pintor poco conocido natural de Llerena (Extremadura) al que Palomino califica como “excelente pintor”. También se cree que pudo formarse como policromador en el taller de Calderón. No obstante, quedó huérfano con sólo diez años, en 1626, y pasó a desarrollar su formación en el taller de otro pintor del que no tenemos noticias, Ignacio Aedo Calderón. Aunque no existen pruebas efectivas de ello, se cree que pudo llegar a Sevilla, donde según indica Palomino ingresó en el taller de Zurbarán. Esto ha sido corroborado por la influencia estilística del maestro extremeño que los historiadores han visto en la obra de Castillo. No obstante, en 1635 se encuentra de nuevo en su Córdoba natal, y allí contraerá matrimonio y se instalará de forma definitiva, para finalmente convertirse sin discusión en el artista más importante de la ciudad. Su fama y calidad le granjearon importantes encargos, entre ellos obra religiosa de altar, retratos y series de mediano formato. Fue asimismo maestro de destacados pintores cordobeses de la siguiente generación, como Juan de Alfaro y Gámez. Respecto a su lenguaje, Antonio del Castillo no desarrolló una evidente evolución en su obra, si bien hacia el final de su vida se aprecia un lenguaje más suavizado, y se mantuvo al margen de las novedades barroquizantes de otros pintores contemporáneos. No obstante, se dejó seducir como el resto de sus contemporáneos por la novedad de la obra de Murillo, e introducirá en sus últimos años la suavidad cromática veneciana del maestro sevillano. A rasgos generales, en las figuras de santos se mantiene más cercano al estricto naturalismo, mientras que en las composiciones historiadas suele mostrarse más abierto, sobre todo al añadir arquitecturas y paisajes a sus pinturas. Palomino alabó su capacidad para la captación de la naturaleza, y lo califica de “excelente paisajista, para lo cual se salía algunos días a pasear, con recado de dibujar, y copiaba algunos sitios del natural”. Esta nota del tratadista muestra a Antonio del Castillo como un pintor especialmente interesado en la plasmación del natural, algo evidente no sólo en sus paisajes sino también en los personajes cotidianos y en los animales que pueblan muchas de sus obras. Asimismo, se conservan numerosos dibujos de su mano en los que retrata naturalezas, personajes y animales con gran acierto e inmediatez. De hecho, el mismo Palomino continúa aseverando que el amor al dibujo de Castillo le llevaba a realizar “dibujos de cuanto se le ofrecía”. Esto determina una obra directa y verdaderamente singular, de la que hoy en día se conservan ejemplos en el Museo del Prado, el Hermitage de San Petersburgo, el J. Paul Getty de Los Ángeles, el Louvre, el Metropolitan de Nueva York, el Courtauld Institute de Londres, el Museo Municipal de Málaga y la catedral de Córdoba, entre otras colecciones y centros religiosos.

OBSERVACIONES

Esta obra esta expuesta en la sede de Setdart Madrid, calle Conde de Aranda, 22. Presenta una cala en la pierna izquierda, precisa limpieza. Setdart ofrece el servicio de restauración de la pieza a petición y cargo del comprador.

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